CCP 31-5-15
…¿Y Qué de Aquel?
Juan 21.17-23
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Biografías de una persona por distintos autores van a ser
diferentes, porque serán escritas con distintos puntos de vista.
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Así los Evangelios. Cada
uno es un testimonio ocular de parte de los que estaban más cerca de
Jesús. Mateo, Marcos y Lucas—Evangelios
sinópticos--tienen un enfoque más bien histórico. Juan es diferente. Está lleno de significado, y deja a un lado
la parte histórica: su genealogía, su nacimiento, muchos de los milagros y
parábolas, y otras cosas obvias. Nos da
escenas de intimidad con Jesús, algunas tiernas y otras no tanto. Hoy veremos los dos lados.
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Juan 21 es un epílogo al libro (ver 20.30-31). Juan nos mostró al
Cristo resucitado, estimuló a sus discípulos con “paz a vosotros”, los empoderó
con el Espíritu Santo; y los comisionó para que vayan en representación de
Él. Ahora, tenemos instrucciones finales
para el servicio. Faltaba este capítulo.
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Repaso: Jesús preparó
alimento que satisfizo las necesidades físicas de los apóstoles. Pero también las necesidades espirituales al
proveer comunión con Él que ellos tanto necesitaban. Muestra que su relación con ellos no cambiaba
después de su muerte y resurrección.
Podemos decir que los discípulos representan la iglesia la cual recibe
su fuerza y satisface su necesidad en Cristo.
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Escuchemos lo que pasa entre Pedro y Jesús, en vv. 17-23 Jesús
enseña a Pedro lecciones que aun no había aprendido.
- Amar y Servir.
Recordemos que Jesús se apartó con Pedro
para hacerle tres preguntas enfocando en el amor de Pedro por Él. Seguramente las preguntas clavaron el
corazón de Pedro. Casi se puede sentir el dolor…”Me amas”…”Soy un perdedor, un fracaso, no sirvo para nada”. Como si fuera un palo listo para echar
al fuego allí. Pero cuando se dio
cuenta que Jesús lo quiso usar para construir la Iglesia, aprendió una
lección valiosa: Fracasos en el pasado pueden ser
perdonados en amor. Podemos
compararlo con Noé, Elías, Abraham, Moisés… todos fallaron y Satanás es
rápido en hacernos destruir nuestro valor.
Pero el “amor no guarda
rencor” 1 Cor. 13.5 y cubre una multitud de pecados (1 Pedro 4.8).
- Vivir y Morir (18-19a). Jesús describe
a Pedro. Antes “te
ceñías, ibas donde querías…” Un
joven auto suficiente, carácter fuerte, capaz, determinado e
independiente. Pero en la segunda
parte del versículo, cambia radicalmente.
Esa voluntad propia se convierte en sumisión, una disponibilidad de
seguir al Salvador, aun hasta la muerte.
La historia nos dice que Pedro fue martirizado en el 61 d.C. Pero
primero vio a su esposa ser crucificada , y luego él se entregó para ser
crucificado. Pero al no sentirse digno de morir en la misma manera que su
Señor, pidió que lo crucificaron cabeza abajo. Lección:
El estilo de vida presente no
determina el mismo futuro.
Ilustraciones: No hay
garantía de nada: el dólar que los
bancos guardaron años atrás, el mercado bursátil, inversiones en
compañías. La vida no garantiza
nada. Stgo. 4.13-14. Santiago no habla de la insignificancia de la
vida, sino del futuro. Todo puede ser
quemado o quitado en un momento. Debemos decir..”si Dios quiere” (v.15).
- Vacilar y Seguir (19-23).
Jesús reserva la mejor lección para el final. Jesús y Pedro se alejan del grupo, pero
al dar vuelta la cabeza, Pedro ve a Juan siguiendo a la distancia. Juan ya hacía lo que Jesús pidió 2 veces
que hiciera Pedro. Este pensó, “¿Qué de Juan?” La vieja pasión de meterse en los
asuntos de otros vuelve a Pedro.
Tratando de manejar la situación, mete su nariz en la vida de
otro. Lo que Jesús básicamente le
dice, “¿A vos qué te importa?”
(22). Lección: Obediencia
personal es un asunto de cada persona.
No tenemos
que estar comparándonos con los demás.
Nos redimió individualmente, no reprende individualmente, no bendice
individualmente. El desafío era “Sígueme tú”. Si tratamos de seguir al Señor mirando a los
demás y ver qué dirección toman otros creyentes, tarde o temprano vamos a
tropezar y caer. Solo podemos seguirle si nuestra vista está fija en Él. Solo en Él.
Resúmen de
lecciones. En cuanto al pasado, no dejar todo; en cuanto
al futuro no predecir, y en cuanto al presente no comparar. Al final, lo dicho a Pedro fue base de
confusión (v.23). Nos lleva a otra
lección: El mensaje de Dios muchas veces se tergiversa. Pero hay cosas que
otros nunca entenderán en cuanto a lo que Dios nos revela en forma personal.
Seguir a Cristo tiene un costo.
Para Pedro fue su vida…para él algo pequeño, después de todo lo que
Jesús dejó por él.